Sociedades Laborales

Las Sociedades Laborales son aquellas Sociedades Anónimas o de Responsabilidad Limitada de naturaleza mercantil, en las que la mayoría del capital social es propiedad de las personas trabajadoras que presten en ellas servicios retribuidos en forma personal y directa y cuya relación laboral lo sea por tiempo indefinido.

Estas sociedades se rigen, en cuanto a sociedades mercantiles que son, por la Ley de Sociedades de Capital, Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, bien como sociedades anónimas o bien como limitadas, y además, por la Ley de 24 de marzo de 1997 de Sociedades Laborales.

El capital mínimo de una sociedad laboral, su forma de constitución, su sistema de administración y demás requisitos y características, son los que resultan de la Ley de Sociedades de Capital y la ley que regula las sociedades laborales establece las siguientes particularidades:

Los requisitos que ha de cumplir una empresa, sea ésta una sociedad anónima o una sociedad limitada, para que sea reconocida como “laboral”:

1. La mayoría del capital social debe estar en manos de las personas trabajadoras socias fijas.

2. Un accionista no puede poseer más de 1/3 de las acciones y/o participaciones, con la excepción de que el accionista sea una entidad pública o una entidad no lucrativa, en cuyo caso podrá ser superior, sin alcanzar el 50%.

3. En el tráfico de acciones o participaciones, y al objeto de preservar el carácter laboralista, existe un orden de prelación en la adquisición de acciones o participaciones:

  • las personas trabajadoras fijas no socias
  • las personas trabajadoras fijas socias
  • las personas accionistas que no son trabajadoras y resto de personas trabajadoras no socias,
  • los demás (podrá hacerse autocartera con el resto, con el límite establecido en la ley de sociedades anónimas)

4. Existe un límite a la hora de contratar a trabajadores fijos.

  • En empresas de menos de 25 personas trabajadoras socias (no inclusive) se pueden contratar hasta un 25% sobre las horas/año trabajadas por los trabajadores/as socios.
  • En empresas de 25 (inclusive) personas trabajadoras socias o más se pueden contratar hasta el 15% sobre las horas/año trabajadas por los trabajadores/as socios.

En cuanto a la distribución de los beneficios, el 10% de los beneficios líquidos no se puede distribuir entre los socios sino que se debe quedar en la sociedad en un Fondo Especial de Reserva.

Respecto al Régimen de Seguridad Social aplicable a los socios/as se establece expresamente que todos han de estar afiliados al Régimen General o a los Regímenes Especiales, según proceda en función de su sector de actividad, incluidos los miembros de los órganos de administración, tengan o no competencias directivas en las sociedades laborales de menos de 25 socios trabajadores. Excepción es el caso de socios familiares con más del 50% y convivencia que en este caso su encuadramiento es en el Régimen de Autónomos.

Se otorga además a estas sociedades beneficios fiscales, como exenciones y bonificaciones en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, y la libertad de amortización determinada en el Impuesto de Sociedades, así como incentivos laborales, cual es la posibilidad de que las personas desempleadas que vayan a constituir una sociedad laboral puedan beneficiarse de la modalidad de pago único de las prestaciones por desempleo.